jueves, 16 de agosto de 2012

Nuestra calle de Joaquín Costa (I): breve historia


Nuestra tienda de periódicos antiguos se encuentra en el número 44 de la calle de Joaquín Costa, en el barrio del Raval de Barcelona. Esta arteria actualmente se caracteriza por tener una vida social y comercial muy intensa tanto de día como de noche, sobre todo después de su peatonalización y la apertura de nuevos establecimientos de ocio y comercio. A la luz del Sol existe una amplia oferta de tiendas singulares, bares y restaurantes, y bajo las estrellas numerosos locales para cenar y tomar una copa.
Esta calle, una de las más importantes del Raval, pese a ubicarse en el corazón del casco antiguo de Barcelona, tiene una historia relativamente reciente, pues fue abierta en el año 1819. Por aquél entonces fue bautizada con el nombre de Cuatro Estamentos, referido a los que integraban el Consejo de Ciento: la nobleza, el clero, la milicia y la menestralía. Pocos años después pasó a llamarse Rey Alfonso IV, dedicado al rey apodado “El Benigno” de Aragón, Valencia y Cerdeña, que también fue rey titular de Córcega y conde de Barcelona. Entonces la calle solo estaba abierta desde Peu de la Creu hasta Ferlandina, es decir, el tramo que actualmente es más estrecho.


En 1849 se bautizó como calle de Poniente, denominación debida al hecho de encontrarse geográficamente más hacia este punto con respecto al resto de calles de la antigua ciudad amurallada. El tramo comprendido entre la calle de Ferlandina hasta el final de la muralla que coincidía con la actual ronda de San Antonio estaba ocupado por huertos. Uno de ellos se caracterizaba por contener las norias de agua más grandes de todo el barrio, de ahí que popularmente esta calle fuese también conocida como La Sínia (la Noria). Otra denominación popular era “el carrer Fernandu dels pobres” porque se comparaba con la calle de Fernando, donde vivía gente distinguida y acomodada. Para la prolongación del vial hasta la calle del Carme se procedió al derribo del antiguo convento de las Capuchinas. Para la apertura del tramo superior, que actualmente es más ancho, se derribó parte del convento de Santa María de Valldonzella. Eso sucedió en 1862. Hoy día en la entrada de la calle de Valldonzella se puede apreciar el portal del monasterio de Nazaret.


La calle de Poniente se caracterizaba por unas edificaciones de más calidad en relación a las viviendas de las calles colindantes. Un elemento arquitectónico típico eran las rejas de hierro situadas encima de las puertas de las escaleras, algunas de las cuales ostentaba el año de construcción de la finca. Otra característica era el fuerte carácter comercial con muchas tiendas que ofrecían productos de calidad, de ahí que fuese muy concurrida. Algunos establecimientos populares fueron la Vaquería del Cap de Bou, la Herboristería Cal Juleper, la Barbería d’en Jordi, la Taberna de Cal Jaume, la tienda de cigarros de contrabando (elaborados con hoja de tabaco y de patatera) conocida como Can Pam i Mig, y la Mercería conocida como Cal Nanus (donde se vendían caretas para carnavales). En 1846 abrió sus puertas la Ferretería Vert, en 1860 lo hizo el bar modernista Casa Almirall y en 1871 la lechería Granja de Gavà.


A nivel social, era una calle muy revolucionaria, pues a lo largo del siglo XIX fueron numerosas las barricadas que se levantaban para manifestaciones obreras y protestas por razones laborales, sociales, políticas y religiosas. Destacó la revuelta de 1823 contra las fuerzas absolutistas y la revuelta contra la celebración del Rosario de la Aurora en 1868, siendo este segundo acontecimiento el que acuñó la expresión popular de “acabar como el Rosario de la Aurora”. El refranero barcelonés decía que “el carrer de Ponent, bon carrer i mala gent”, e incluso era también popularmente conocida como “calle de las Barricadas”.
Ya en el siglo XX, el 3 de enero de 1909 se abrió en el número 68 de la calle esquina con Torres Amat el Centro Aragonés, que desarrollaba actividades culturales similares a las de los ateneos, excursionismo, labores sociales y obras de beneficencia. Aquel año coincidió con la Semana Trágica, por lo que esta calle volvió a ser nuevamente escenario de revueltas y barricadas como era tradición.


El año 1912 fue tristemente conocido por los desgraciados acontecimientos protagonizados por Enriqueta Martí, la apodada “vampira de Poniente” secuestradora y asesina de niños que durante tanto tiempo aterrorizó al vecindario del barrio. En relación con este personaje existe un artículo publicado en este mismo blog cuyo enlace es http://periodicosregalo.blogspot.com.es/2012/03/hace-ahora-cien-anos-cuando-el-terror.html
En 1914, en la planta baja del edificio del centro Aragonés se inauguró el teatro Goya, que junto con la sala de baile La Paloma y otros locales de fiesta situados en las rondas de San Antonio y de San Pablo convirtieron el barrio en un centro de ocio nocturno.
El 30 de mayo de 1923, a petición del Centro Aragonés, el Ayuntamiento de Barcelona accedió a cambiar el nombre de la calle de Poniente por el de Joaquín Costa (Monzón 1846 - Graus 1911). Político, jurista, economista e historiador aragonés, fue un personaje ilustre muy importante para la sociedad aragonesa, el mayor representante del Regeneracionismo, conocido por su lema “Escuela, despensa y siete llaves para el sepulcro del Cid”.


Durante los años de la II República, la calle de Joaquín Costa fue la sede de diversas delegaciones de partidos políticos, la mayoría de izquierdas, obreristas y catalanistas. El 9 de agosto de 1933 abrió en el número 22 el Centro Gimnástico Barcelonés, entidad deportiva fundada por iniciativa de un grupo de administrativos, sastres, electricistas, torneros, albañiles y dependientes de comercio. Alcanzó la cifra de 230 socios y de allí salieron deportistas que destacaron en atletismo, lucha, gimnasia y montañismo.
Al estallar la Guerra Civil la calle volvió nuevamente a ser espacio de barricadas con el arranque de los adoquines de la calzada. El edificio del Centro Aragonés fue ocupado sucesivamente por el Comité Revolucionario de Servicios Públicos y el Sindicato Único de Espectáculos Públicos.


Bajo el período franquista, esta arteria barcelonesa vivió una lenta etapa de decadencia y degradación a pesar de la restitución de la vida social y comercial. En el número 37, justo encima de la Granja de Gavà cuando todavía era una lechería, nació el escritor Terenci Moix. Durante las décadas de 1960 y 1970 muchos locales, básicamente antiguos comercios familiares, fueron cerrando sus puertas y solo sobrevivieron los más emblemáticos.
Llegada de la Democracia, con motivo de la celebración de los Juegos Olímpicos de 1992, entre las diversas reformas acaecidas en el barrio del Raval, se procedió a una remodelación de la calle, mediante la sustitución del adoquinado por conglomerado asfáltico y la renovación de las aceras laterales. Asimismo, diversos edificios fueron rehabilitando sus fachadas dentro de la campaña “Barcelona posa’t guapa” contribuyendo a eliminar la imagen gris de antaño. Sin embargo, todavía existía el problema de la prostitución callejera que contribuía a ofrecer una imagen degradada especialmente por el tipo de clientela. A finales de la década de 1990 y durante la primera década del nuevo siglo XXI el fenómeno de la inmigración trajo una nueva clase de vecinos que han otorgado tanto al barrio en general como a esta calle en particular un aire cosmopolita y multicultural. La comunidad filipina y paquistaní es la más numerosa, y su presencia ha significado la apertura de nuevos comercios alimentarios, bazares, colmados y restaurantes especializados en comida típica de sus países.


Finalmente, con el propósito de recuperar la calle como eje comercial y de ocio el Ayuntamiento de Barcelona procedió a su reforma y peatonalización, renovando el mobiliario urbano (iluminación, papeleras) y la red de alcantarillado así como la incorporación de contenedores fijos de recogida neumática, bancos y árboles. Asimismo se estimuló la apertura de nuevos comercios y locales de ocio que han otorgado una destacada vida social tanto de día como de noche. La fiesta de inauguración se celebró el 26 de febrero de 2011. Actualmente, os podemos confirmar que es una de las calles más interesantes del Raval para visitar, no solo porque se ubica nuestra tienda de periódicos antiguos (parada imprescindible) sino porque ofrece muchos atractivos que invitan al paseo ciudadano. En la próxima entrada os hablaremos de los locales de interés más recomendables.



2 comentarios:

  1. Ver y leer este articulo, me lleva muchos recuerdos de mí infancia, nací en la calle Ferlandina, 49 finca esquinera co la calle Luna, en ambos extremos de la calle me refiero Ferlandina entre Ponent y Luna habían dos farmacias, un lavadero público, una casa de maderas, el bar Fondo, una tocinería en fin cantidad de recuerdos y entre las anécdotas, resaltar el boxeador Luí Romero (Romerito campeón de Europa en su tiempo, luego salió un entusiasta de la lucha libre, que fue para reírse EL CANARIO VALIENTE hizo una lucha y nada más se pueden imaginar como termino luego de la pelea. en fin saludo amigos

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  2. Hola Adolfo. Precisamente en la Farmacia que habia en Ferlandina 49 con calle Lunes, mi abuelo trabajó como Farmaceutico en 1925.

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