Ejemplar del periódico "La Veu de Catalunya" fechado el 11 de junio de 1926 en el cual se publicó la esquela del fallecimiento del arquitecto Antoni Gaudí. Un ejemplar como éste estuvo expuesto en nuestra tienda de Barcelona hasta su posterior venta
En el presente año 2026 se conmemora el centenario de la muerte del arquitecto Antoni Gaudí i Cornet, considerado uno de los arquitectos más universales de la historia en tanto que sus obras, sus teorías y sus concepciones han trascendido fronteras, marcando un antes y un después. Suyas son las frases donde él afirmaba que la originalidad consistía en regresar al origen y que el arquitecto del futuro debía de dedicarse a imitar la naturaleza. Partiendo de esta base abogó por el uso de figuras orgánicas inspirándose en formas, estructuras y procesos naturales. Concibió el ecosistema como la base para crear estructuras bellas y funcionales, combinando la estética con los principios funcionales de la naturaleza. Su arquitectura no sólo imitaba elementos del reino animal y vegetal sino también soluciones basadas en el entorno.
El 7 de junio de 1926 tras salir de la Sagrada Familia, donde él tenía su taller, en el cruce de la calle de Bailén con la Gran Via se detuvo en la entrevía para dejar pasar un tranvía que se aproximaba, pero sin embargo al dar un paso hacia atrás para esquivarlo no se dio cuenta de que justo otro tranvía de la línea 30 venía en sentido contrario. Tras el golpe recibido cayó al suelo en plena calzada. Por su aspecto descuidado creyeron que se trataba de un indigente, incluso no llevaba documentos, solamente un ejemplar de los evangelios y, según algunas crónicas, un número del diario “La Veu de Catalunya”. No fue socorrido hasta que un Guardia Civil lo ordenó. Previamente fue trasladado en taxi al dispensario del número 37 de la ronda de Sant Pere, donde le diagnosticaron fractura de tres costillas, contusión cerebral y hemorragia de oído, además de tener afectado el corazón. Por tal motivo decidieron llevarlo al Hospital de la Santa Creu. Al cabo de unas horas sus amigos y trabajadores de las obras de la Sagrada Familia echaron en falta su presencia y acabaron averiguando lo ocurrido. Tras ser identificado fue trasladado de inmediato a una habitación individual donde recibió los últimos sacramentos y cuidados. Falleció al cabo de tres días y fue enterrado en la capilla de la Mare de Déu del Carme de la cripta de la Sagrada Familia en medio de una impresionante manifestación de duelo ciudadano. Tenía 73 años de edad.
Por su contribución a la arquitectura mundial es el tercer arquitecto del mundo con más obras catalogadas como Patrimonio de la Humanidad: el Park Güell, el Palau Güell, la Casa Milà “La Pedrera”, la Casa Batlló, la Casa Vicens, la cripta de la Colònia Güell y la basílica de la Sagrada Familia. De profundas convicciones religiosas, vivió su cristianismo y su ascetismo hasta el extremo, definiendo así su particular personalidad debida, según se cuenta, tras superar una grave enfermedad. Fue un hombre de profunda fe, espiritual y con una vida cotidiana definida por la sencillez y la devoción. Ya en sus últimos años de vida vivió prácticamente como un ermitaño, completamente absorto en el proyecto de la Sagrada Familia. De hecho en su arquitectura la imitación de formas naturales era para él una manera de acercarse al diseño perfecto de Dios, intentando así establecer en cada obra suya un puente entre lo humano y lo divino. De talante conservador y religioso, a su vez demostró repetidamente tener un gran compromiso social con las clases humildes y obreras, ayudando a los más desfavorecidos.
