Ojalá pudiéramos evitar hacer esta clase de publicaciones, pero cuando resulta algo inevitable es un deber moral y de corazón tener que hacerlo. El pasado martes día 17 nos dejó Daniele Costantini Urue, a los 56 años de edad. Hijo de los fundadores de este negocio familiar, Roberto y Rosa Maria (cuyo traspaso fue en 2024) y hermano de Àgata y Angelica, las cuales regentan y atienden en la tienda de Barcelona, fue una pieza fundamental e importante en el desarrollo de este singular comercio de prensa antigua. Desde un principio ayudó a sus padres en las gestiones de compra del stock de periódicos, revistas y portadas cuya colección abarca desde el año 1900 hasta la actualidad, así como su transporte desde los diversos puntos de adquisición hasta el local. En el largo proceso de traslado desde la calle del Tigre a la calle de Joaquín Costa en 2007 él y su pareja Susana, con quien compartió 40 años a su lado, se dedicaron amorosamente y pacientemente a colocar en las estanterías del almacén todo el material ya entrado a ficha en su lugar correspondiente. De hecho la actual ordenación que en su momento hicieron para facilitar la búsqueda y encuentro de ejemplares sigue todavía vigente. Aunque en pocas ocasiones fue una cara visible al público, su presencia fue mucho mayor de lo que parecía, pues casi siempre acostumbraba a trabajar en el interior, haciendo latir el corazón de este negocio familiar y moviendo como se debía los engranajes que forjaron un excelente equipo de trabajo que, desde hace casi 32 años, ha definido la personalidad y el alma de este lugar.
Sí que fue cara visible en la parada de la Feria de Reyes de la Gran Via, en Barcelona, así como también en otras ferias similares del territorio, dando a conocer nuestros productos al público curioso que se acercaba a nuestra parada. Otra de sus facetas fue la elaboración de las camisetas encriptadas y la personalización de portadas. Dentro de la tienda y almacén de Barcelona todavía quedan muchos recuerdos de su imborrable presencia: la manera cómo están guardados los periódicos, revistas y portadas; aquél simpático cartel que hacía reír a más de un cliente donde indicaba "No se admite ni VISA ni prisa"; los carteles que indican dónde se ubica cada cosa dibujados con aquél estilo tan personal de él, pues fue un excelente dibujante, algo que su hija Andrea ha heredado de su padre; y algunos de sus dibujos hechos a tinta china que de algún modo decoran y dan alegría al almacén.
Quienes le conocieron lo recuerdan, más allá de ser buena persona y amante de su familia, como un hombre cordial, abierto, afectuoso y comprometido hasta la médula con los suyos, dinámico, auténtico, de personalidad muy definida, a menudo muy filósofo y un gran vividor de la vida como nadie.
Desde el miércoles día 18 sus restos descansan en el cementerio de L'Argentera (Baix Camp, Tarragona). En su ataúd se grabó el Jolly Roger que llevaba tatuado y con el pabellón de la Cofradía de Navegantes Anarquistas, entidad de la cual él fue uno de sus fundadores. Gracias por todo Dani, tu imprenta a tu paso por este mundo quedará grabada para siempre. Tus proyectos seguirán adelante y, como muy bien decías, todos tenemos (o deberíamos tener) una utopía. Así será. Navega bien alto con tu barco por el infinito.


