La presente portada corresponde a un ejemplar del Diario de Barcelona fechado el martes 2 de mayo de 1978. La noticia protagonista es la celebración del 1º de Mayo en España, la primera vez tras la muerte de Franco. Fue en aquellos años de la Transición democrática cuando esta festividad recuperó su significado original y comenzaron a celebrarse nuevamente concentraciones y manifestaciones obreras, en un clima de progresiva normalización de las libertades públicas y sindicales. Desde entonces, esta jornada se ha consolidado como una fecha clave para la reivindicación de derechos laborales y sociales en España.
Si nos remontamos a la historia, el 1º de Mayo o Día Internacional de los Trabajadores, conmemora la lucha histórica del movimiento obrero por derechos laborales dignos, especialmente la jornada de 8 horas. Su origen se remonta a las brutales represiones contra trabajadores en Chicago, EE.UU., en mayo de 1886, culminando en la condena injusta de los llamados "Mártires de Chicago".
En España se celebró por primera vez en 1889 pero no fue hasta 1931 que se decretó como día festivo. Durante la dictadura franquista se prohibió, es decir, entre 1939 y 1975. En 1977 marcó el comienzo del Día del Trabajador español tal y como hoy lo conocemos, ya que los sindicatos obreros más importantes que habían estado parados o muy lentos en su crecimiento durante la dictadura ahora estaban legalizados y muy activos. Por la primera vez miles de miembros de grupos como CCOO y la UGT pudieron protestar juntos en las calles de Madrid; en 1977, específicamente, requiriendo salarios justos, empleo estable, y más protección social.