Se cumplen 100 del nacimiento de Marilyn Monroe. Posiblemente es el mito femenino más grande del siglo XX y uno de los más destacados de todos los tiempos. Mucho más que una gran belleza, con la perspectiva del tiempo se aprecian todas sus cualidades como la artista que llegó a ser y terminas por descubrir a una persona con un potencial interior que desgraciadamente Hollywood no fue capaz de aprovechar.
De nombre real Norma Jeane Mortenson (luego bautizada como Norma Jeane Baker), nacida el 16 de junio de 1926 el Los Ángeles (EE.UU.) participó en un total de 34 películas estrenadas entre los años 1947 a 1962. En toda su carrera interpretó numerosos papeles cómicos, románticos y dramáticos de los que siempre consiguió salir airosa, aunque se forjó un estereotipo por culpa de los productores y de algunos directores empeñados en estigmatizarla por su gran belleza. La conversión de Norma Jeane en Marilyn Monroe fue, a la vez, la suerte y la desgracia de esta chica. Hollywood fue la bestia feroz que la exprimió hasta el límite de su vida. Su carácter no iba acorde con la dureza y el desparpajo del mundo del espectáculo, de ahí su sufrimiento, sus ansiedades, sus depresiones, su timidez y su inseguridad. Se sabe que tenía un coeficiente intelectual muy alto.
Las interpretaciones de Marilyn tenían con frecuencia un estilo, una dulzura, una sensibilidad, una gracia y a menudo un glamour tan especial que ni las mejores actrices de Hollywood fueron capaces de superar o igualar. A los 100 años de su nacimiento merece un especial reconocimiento por su labor como actriz al haber creado un estilo extremadamente personal, único, inimitable e irrepetible más allá del sex-symbol. Todos recordamos la imagen de esa rubia espectacular cuyas faldas se levantaron por el aire del respiradero del metro de Nueva York en "La tentación vive arriba", de Billy Wilder (1955). Pero también existió una Marilyn sin maquillar, sin aquel cabello rubio y sin los labios pintados, más natural, con aspecto más juvenil acorde con su edad, tal y como era en verdad, sin artificios. Para siempre, eterna y centenaria Marilyn.

